DETRÁS DE LA HISTORIA (I): Un recuerdo de la riada de 1970 en San Mateo

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Nuestras calles y plazas aguardan testimonios históricos pocos conocidos por el ciudadano de a pie. Los grandes acontecimientos, contados con letra mayúscula, apenas dejan ver otros relatos, de menor importancia, pero que están ahí a la espera de ser descubiertos por los más curiosos. En esta serie publicada en SIROCO contamos algunas de esas historias que hay detrás de la Historia.

La iglesia de San Mateo es uno de los edificios históricos más reconocidos en la ciudad de Tarifa. El templo, de estilo barroco, se levanta en pleno casco urbano guardando en su interior piezas y elementos arquitectónicos de un alto valor patrimonial. Las imágenes y tallas que se veneran en cada una de sus capillas, acogiendo por unos meses también a la patrona de la ciudad, la Virgen de la Luz, son de sobra conocidas entre tarifeños y vecinos de esta comarca. Sin embargo, entre los muros y columnas de San Mateo hay un trozo de la historia de Tarifa que muchos ignoran: una placa que recuerda la altura a la que llegaron las aguas en la inundación que desoló el centro de Tarifa en 1970, provocando graves daños materiales, pero sin lamentar pérdidas humanas. 

“Hasta aquí llegaron las aguas en la inundación que sufrió esta cuidad en la noche del 13 enero de 1970. En recuerdo y agradecido a la intersección de Nuestra Señora de la Luz. Por no haber sucedido desgracias personales. Siempre tus devotos”. Así reza la inscripción sobre la piedra, a más de metro y medio de altura, junto a la capilla lateral de la Virgen de la Luz. Este 2020 se han cumplido 50 años de aquel suceso que muchos vecinos todavía recuerdan. 

Y es que la calle Sancho IV el Bravo, conocida popularmente como La Calzada, la calle más céntrica y populosa de Tarifa, precisamente donde se erige la parroquia de San Mateo, fue el antiguo cauce de un río que atravesó la ciudad hasta el siglo XIX, hasta que el desarrollo y la expansión de la población fue limitando el espacio de su caudal. Según explica uno de los cronistas oficiales de Tarifa, Cristian Triviño, los ciudadanos paseaban por las aceras laterales a este arroyo, a las que se conocía como calzadas y hacia las que se cruzaba, de un lado a otro, por varios puentes al uso. En 1889 este río fue canalizado y desviado por un túnel excavado hasta la playa de La Caleta. 

Con una historia a la ribera de este río, fueron muchas las crecidas y riadas que sufrió la población tarifeña. La última, esta que se recuerda en San Mateo. La noche del 13 de enero de 1970, tras varios días de intensas precipitaciones, algunas torrenciales, y que comenzaron el 28 de diciembre del año anterior, el cauce del arroyó colapsó, dada la gran cantidad de agua y restos de árboles y vegetación arrastrados. El río buscó entonces su salida natural, inundando la parte baja de la población y provocando destrozos en viviendas y todo tipo de comercios. El archivo parroquial todavía guarda las partidas de bautismo y matrimonio con restos de barro de aquel suceso.

“El arroyo se desbordó, lo que no hubiera sido tan peligroso. Pero un muro de la cercana guardería infantil actuó como presa y el agua se fue acumulando hasta que finalmente el muró cedió, dando libertad al agua que de forma abrupta llegó a su antiguo cauce de La Calzada”, señala el historiador Wenceslao Segura González , que recoge que el fatídico día 13 de enero de 1970 se registraron 139 litros por metro cuadrado, la máxima precipitación diaria en Tarifa desde 1920, que es la fecha más antigua de la que se tienen mediciones. 

Un reportaje publicado en el número 2 de Siroco Magazine.