JENNIFER GUTIÉRREZ: “Nunca hubiese llegado tan lejos si mi ciudad y mi club no hubiesen respirado balonmano”

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Jennifer Gutiérrez Bermejo (20 de febrero de 1995) nació en Horgen, Suiza, pero cuando tenía seis años sus padres volvieron a la ciudad de origen: Algeciras. Cuando estudiaba en el colegio Los Pinos se apuntaba a todas las actividades extraescolares pero fue el balonmano, de la mano del Ciudad de Algeciras, lo que le cambió la vida. Convertida ya en profesional, es internacional con la selección española y con las Guerreras alcanzó la final del pasado Mundial de Balonmano de Japón. Tras recibir la pasada temporada el galardón de mejor jugadora de la máxima competición española, la extremo izquierda vive esta campaña una aventura en Alemania, donde juega en uno de los mejores equipos del continente: el Borussia de Dortmund. En el horizonte, el sueño de los Juegos Olímpicos. 

¿Qué tal lleva la experiencia en Alemania?

Está siendo muy positiva; al principio, algo complicado por las costumbres, los horarios y también es diferente la forma de entrenar y de ver el balonmano, pero he tenido mucha suerte porque todas mis compañeras son de su misma edad, chispa arriba, chispa abajo, son las jóvenes de sus selecciones, y todas tenemos los mismos planes, las mismas ilusiones, y está bastante guay. 

Fuera del balonmano la verdad es que los entrenamientos no dejan para hacer mucho, entrenamos mañana y tarde, todos los días menos los días que jugamos y si tenemos partido en el extranjero estamos viajando. El poco tiempo libre lo aprovecho para recibir clases de alemán, ir al fisioterapeuta, descansar algo y hacer la compra.  

¿Ya te has habituado al idioma?

Sí, es que yo sabía un poco de suizo-alemán y a la hora de entenderlo es parecido, en dos semanas lo entendía todo, solo que como soy más vergonzosa me cuesta pronunciarlo y ahora hablo mucho el inglés con las compañeras. Yo nací en Suiza porque mis padres emigraron y allí nací y viví hasta los seis años, cuando empecé el cole volvieron a España. Mi madre se empeñó en hablarme en alemán, y al final me ha servido.

¿Por qué decidiste irte a la Bundesliga?

Hace un par de años que tenía muchas ganas de probar la experiencia en el extranjero, siempre he sido curiosa y he querido dar el salto. Después del Mundial de Japón mi representante en el extranjero me planteó algunas opciones y al final decidí irme a Dortmund, a un equipo que jugaba Champions, que era un plus porque es la mejor competición de clubes del mundo. 

¿Es muy diferente aquel balonmano femenino al de España?

Es una liga más dura físicamente, es otro tipo de balonmano, con más lanzamiento exterior, gente más fuerte, más alta, pero al final no deja de ser balonmano. La filosofía aquí es que cuanto más entrenas, mejor; un poco a lo antaño, mucha carrera, mucho físico… al final se te adapta el cuerpo. 

Si hablamos de competición, al final la liga española es una liga joven, económicamente no hay muchos recursos y tampoco muchas ayudas ni patrocinadores, ahora está Iberdrola. Las jugadoras de balonmano tenemos que salir fuera a buscar esa profesionalidad que en tu país no puedes conseguir; aquí tienes que compaginar el balonmano con otro trabajo, o trabajos, o estudios. La mayoría de jugadoras de la selección juegan fuera y todas las extranjeras les gustaría venir a España si la competición fuese más profesional porque saben que aquí se vive bien. También hay diferencia con el balonmano masculino, en femenino no existe un club como el FC Barcelona, estamos a muchos peldaños de la competición de hombres. Ojalá algún día se pudiera igualar. 

¿Desde la élite, cómo recuerdas ahora tus inicios en este deporte?

Bueno, yo era un culo inquieto, me apuntaba a todos los deportes y actividades extraescolares: atletismo, fútbol, hípica, natación, baile… ¡he estado en todo! Mi ultimo año en Primero de ESO estaba en baloncesto, pero el equipo se disolvió y, en mi cole de Los Pinos se ha vivido mucho el Balonmano Ciudad de Algeciras. En Asobal, la ciudad respiraba balonmano y algunos profesores estaban vinculados al club y me animaron a probar el equipo femenino, fui y me encontré un grupo de niñas de mi edad, todas igual que yo, que tenía mis gustos. Siempre lo digo, yo no estaría aquí si mi ciudad y mi club, toda la gente que lo forman y que lo vive tan intensamente, no me hubiesen transmitido esas ganas y el amor por este deporte. Ahora con el coronavirus no sé cómo estará pero puedes ir allí y ver que hay equipos de todas las categorías, masculina y femenina, y están los equipos A, B, C y, a veces, hasta D. Hace un gran trabajo de cantera. 

¿Qué supuso recibir la pasada temporada el premio a mejor jugadora de la Liga Guerreras Iberdrola, la máxima competición nacional?

Fue una alegría, es un orgullo, me hubiese gustado la temporada con el Elche porque íbamos en una muy buena situación, estábamos jugando muy bien y no teníamos freno en la pelea por el título de Liga. El premio de MVP en mi última temporada en España y en la liga española fue como un broche de oro. 

Deportivamente, 2020 no ha sido un mal año para usted, también vivió una final del Mundial, algo histórico para el balonmano femenino español.

El mundial de Japón… no quiero que se me olvide en la vida, cada vez que me acuerdo no me sale una sonrisa. Fuimos como una selección humilde, tras años muy duros, resultados no muy buenos en campeonatos anteriores y nuestro objetivo era quedar entre las ocho primeras para el preolímpico. Entonces empiezas, vas entrenando, entrenas muy duro, con una preparación larga, un viaje a Japón muy duro, pero van pasando los partidos y vas ganando y cuanto más ganas, más alegría y más ganas de trabajar y cada partido, recuerdo, era una final, cuando no era para estar entre ocho mejores, nos encontrábamos que podíamos estar entre los cuatro primeros, vas a muerte, otra final, y nos metemos en semifinales, luego la final. No lo esperábamos para nada. Fue increíble. 

¿Crees que acertaron?

La decisión creo que fue correcta, hay una línea del brazo de mis compañeras dentro del área antes de que el balón salga de fuera, pero en directo es cuestión de una milésima, se la jugó pero pudo perfectamente no pitar nada y jugárnosla en la prórroga. Pero bueno, al final te quedas con lo bueno, con todo el campeonato, que es mucho más que los momentos de partido y fue una experiencia inolvidable y para repetir. Nos quedamos con ganas de más. 

¿Esas ganas de más, esa revancha será en Tokio 2021?

Antes tenemos que clasificarnos matemáticamente. La fase de grupo comienza en marzo -del 20 al 22 de marzo- y se clasifican las dos primeras del grupo de Argentina, Senegal, Suecia y nosotros. Todo esto del coronavirus afecta negativamente, llevas un ritmo de competición y al final tienes que pararlo todo, hay gente que puede competir, gente que no, pero al final esto no le viene bien a nadie.  

Está entrevista forma parte del contenido del número 2 de la revista SIROCO, publicada en noviembre de 2020.