San Roque, un paseo por una historia monumental

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Foto: Francis Mena.

Entre callejones, plazas y casas blancas, San Roque explica el origen del Campo de Gibraltar que hoy conocemos. Un paseo bien dado es una lección de nuestra historia que ningún campogibraltareño debería perderse. Esa que cuenta que unos cinco mil habitantes españoles del Peñón, tras pasar este a manos británicas, se establecieron en 1704 en lo que hoy es la localidad sanroqueña. El casco histórico es Conjunto Monumental Histórico-Artístico desde 1975. En él podemos encontrar entre los edificios más antiguos de la comarca. 

Desde la Plaza Andalucía se encara San Felipe, una cuesta que tiene guasa. Pero no hace falta ni conviene hacerla de un tirón. Primero porque hay hasta un banco de piedra bien puesto en una de sus fachadas a modo de descansillo. Pero, sobre todo, porque merece la pena recrearse en una calle llena de detalles, joya y joyero a la vez. 

Esta calle y sus afluentes mantienen la estética de pueblo blanco andaluz de casas blanqueadas y suelo de adoquines. La subida por San Felipe recibe pronto al visitante el coqueto y ordenado Museo de San Roque, el arqueológico, donde se recogen objetos de Carteia, el otro origen sanroqueño, y relevantes piezas de la historia de la ciudad como el Pendón de Gibraltar, bordado por Juana la Loca en 1502, y traído durante el éxodo. 

San Felipe está llena de curiosidades que siempre es más fácil de conocer en las visitas guiadas que organiza el Ayuntamiento de San Roque. Esta arteria del casco antiguo sanroqueño muestra un catálogo de regulares fachadas abalconadas y enrejadas, mientras que dentro muchas abren los típicos patios andaluces. Lucen más si cabe, como le ocurre a otras calles que la rodean, durante el Concurso de Patios y Fachadas que se celebra cada mayo y que este año cumple su sexta edición.  

El valor patrimonial de la ciudad se desparrama cuesta abajo por numerosos callejones donde cualquier humilde casa, sea vivienda o establecimiento, mantiene el encanto dieciochesco del casco antiguo

Frente al callejón José Niebla se levanta el número 10 de la calle San Felipe, casa natal del actor Juan Luis Galiardo. Enfrente, el edificio municipal Rafael Alberti, salpicado en su exterior y su interior con motivos masones. Recientemente el consistorio ha presentado un proyecto para dar a ambos inmuebles un uso hotelero tan necesario en el centro y que pretende dar vida turística a la emblemática zona. 

La cuesta se desborda definitivamente en la Plaza de la Iglesia donde se encuentra otras dos piezas patrimoniales importantes de San Roque: la Parroquia Santa María la Coronada y el Palacio de los Gobernadores, ambos edificios del siglo XVIII y de arquitectura neoclásica. 

Foto: Francis Mena.

No es posible desligar San Roque de Gibraltar y así nos lo relata en silencio los objetos que se guardan en el interior de ambos monumentos. La parroquia, construida sobre la antigua ermita de San Roque de 1508, contiene las figuras religiosas traídas de Gibraltar y que datan del XIV, o los libros parroquiales del Peñón de 1556 a 1704. En la misma plaza, el edificio civil que fue Comandancia Militar del Campo de Gibraltar hasta el XIX nos muestra desde su torre la pendiente que se acaba de subir con el mar de tejas de las casas y, en el horizonte, la bahía y su añorada roca, o el interior de la provincia. Entre sus paredes gran parte de la obra de Luis Ortega Bru. Impresiona el relieve que hace darse cuenta al observador la cruda partida de los españoles marchándose de un Gibraltar arrebatado hasta hoy y que pone nombre a lo que aquello fue: un éxodo. 

Cerca se abre otro espacio aún más amplio: la Plaza de Armas. A principios del XVIII servía para acoger espectáculos taurinos. Más tarde, en 1841, se construyó lo que hoy se denomina antigua Casa Consistorial cuyas vidrieras de mediados de los años 50 del pasado siglo vuelve a relatarnos lo ocurrido en Gibraltar. Desde su balcón se declararon las dos repúblicas españolas y el cantón de San Roque.  

La ciudad donde reside la de Gibraltar permite diferentes formas de recorrerla y conocerla

De la misma manera que sube, el valor patrimonial de la ciudad se desparrama cuesta abajo por numerosos callejones donde cualquier humilde casa, sea vivienda o establecimiento, mantiene el encanto dieciochesco del casco antiguo. Y regresa hasta la llanura de La Alameda de Alfonso XI. Cruzando esta se encuentra formando un espacio diáfano el Antiguo Cuartel Diego Salinas, que actualmente acoge, en diferentes edificios, la actual Casa Consistorial y otras dependencias públicas. 

Muchas de las rutas turísticas que realiza la delegación de Turismo empiezan o acaban en otro destacado edificio de la ciudad sanroqueña: su plaza de toros. Inaugurada en 1853 es una de las más antiguas de Andalucía y la segunda de la provincia de Cádiz. 

Vale este, como en cualquier otro lugar del centro histórico de San Roque, no como punto final sino como punto seguido. Porque la ciudad donde reside la de Gibraltar permite diferentes formas de recorrerla y conocerla, como demuestran las numerosas ruta organizadas existentes. Después de conocer su valioso patrimonio, de subir y bajar, no viene mal sentarse a refrescarse y degustar sus tapas. Que es otra forma de disfrutarla.