Marina Valenzuela: “Debemos luchar en la vida por lo que realmente deseamos”

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El municipio de San Roque es un lugar con enormes potencialidades socio-económicas, un importante legado histórico y cultural y una riqueza humana más que garantizada. Son muchos los sanroqueños que, de manera anónima, trabajan incansablemente para construirse un futuro sano y próspero. Marina Valenzuela Villatoro es ejemplo de ello, contribuyendo con su carrera investigadora al buen nombre de este municipio.

Licenciada en Biotecnología por la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, y con un Máster en Inmunología por la Universidad de Granada, el brillante currículum académico de Marina añadirá en los próximos meses el título de doctora. En estos momentos, esta joven vecina de Guadiaro trabaja en una tesis de la rama de neurociencia por la Universidad de Sevilla con una beca de Formación de Personal Investigador del Ministerio de Ciencia.

Marina, que comenzó la tesis doctoral en 2015 en el Instituto de Biomedicina de Sevilla, forma parte de un grupo de investigación dedicado a la Fisiología Molecular de la Sinapsis. En concreto, en su tesis estudia una enfermedad rara degenerativa en humanos que afecta a personas jóvenes.

“El principal objetivo de mi tesis es estudiar en profundidad los cambios en expresión génica que pudieran encontrarse entre una neurona sana y una neurona enferma. Esto lo hemos realizado mediante secuenciación individual de estas neuronas, haciendo uso de una tecnología muy novedosa y gracias a una colaboración que mantenemos con un grupo en el Instituto Karolinska en Estocolmo, Suecia, donde he realizado tres estancias cortas durante mi tesis”, explica acerca de un trabajo que, como toda labor científica, es discreto, muchas veces ignorado, pero muy determinante.

Su interés por la Biotecnología surgió a través de un libro donde venían descritas todas las carreras universitarias actuales, con salidas profesionales y temarios. “Ahí descubrí la biotecnología, que contenía la parte biológica que siempre me ha atraído y además añadía el uso de aplicaciones tecnológicas y producción. Pensé que se ajustaba a lo que buscaba y que me ofrecía gran cantidad de oportunidades laborales”, explica.

Marina no sólo es ejemplo de esfuerzo y constancia, sino que también es un modelo para todas aquellas mujeres que piensan embarcarse en una carrera científica, tendentes a ser desarrolladas mayoritariamente por hombres. “El problema no son las carreras, en mi clase éramos unos 50 y solo nueve eran hombres. Las carreras científicas están protagonizadas por mujeres. El problema viene después, cuando sales de ella. Hoy en día aún hay cierta tendencia a contratar investigadores de sexo masculino frente a mujeres. Existen aún muestras de machismo, pero es algo contra lo que todas estamos luchando y que algún día, espero, acabará. A todas las chicas que quieran estudiar una carrera científica las animo a ello enormemente, siempre y cuando tengan claro que es lo que les apasiona”, manifiesta.

“Las carreras científicas están protagonizadas por mujeres, el problema viene después, cuando sales de ella. Hoy en día aún hay cierta tendencia a contratar investigadores de sexo masculino frente a mujeres”

Desarrollar una carrera investigadora en España es de valientes, muy valientes. La falta de apoyos público o privados, la escasa financiación y, por consiguiente, la continúa fuga de cerebros son algunos de los mayores problemas. “La carrera investigadora es muy intensa, supone dedicar una gran parte de tu tiempo a la investigación y limitar otros aspectos de tu vida como puede ser tu país, tu familia, tus amigos, el sueldo o el tiempo de ocio y de descanso. Aunque siempre existe alguna manera de llevarlo adelante”, añade.

A pesar de todos los obstáculos, Marina lo tiene claro: en el futuro quiere continuar sumergida de lleno en la labor investigadora. “Me gustaría trabajar en un laboratorio, porque es lo que realmente me gusta y sé que, de momento, quiero seguir en la ciencia. También me interesa mucho la escritura. He participado en algunos certámenes, como el de Letras del Sur de San Roque, donde hace ya varios años gané el primer premio. Me gustaría poder darle una oportunidad también a escribir”, cuenta la joven sanroqueña.

Entre probetas y pipetas en la capital andaluza también hay tiempo para echar de menos a San Roque y, en especial, a Guadiaro. “Allí es donde están mis amigos de siempre, y donde viven mis padres y mi hermana. Es el lugar donde siempre nos volvemos a reencontrar todos. Suelo desplazarme un fin de semana al mes aproximadamente y siempre me apetece quedarme. Me trae recuerdos de mi infancia y adolescencia, momentos vividos y, sobre todo, el olor a mar al llegar. La ciudad te permite muchas opciones de ocio pero los pueblos brindan otro encanto. Guadiaro me ha brindado todos esos recuerdos, pero estoy segura que seguirá ofreciéndome muchos más”. Aprovecha para enviar un mensaje a sus vecinos sanroqueños: “Debemos luchar en la vida por lo que realmente deseamos”, señala Marina, ejemplo de valentía, constancia y determinación.