El grupo Alfa Aurigae, formado por veteranos de la música sanroqueña, actuará el próximo 3 de mayo en el teatro Juan Luis Galiardo en un concierto benéfico a favor del programa “Vacaciones en Paz”. Colabora la delegación municipal de Cultura, y la entrada consistirá en un donativo de 5 euros que se destinará íntegramente al citado programa, dirigido a la infancia saharaui.

La teniente de alcalde delegada de Cultura, Dolores Marchena, ha presentado el concierto junto a Esteban Gallego y Roberto Agudo, quienes integran Alfa Aurigae junto a Rafa Gallego.

Esteban Gallego indicó que “estamos muy satisfechos de colaborar con la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui” en una causa que les ha servido también “para sacarnos la espinita de nuestra afición musical”, por lo que este concierto servirá para que muchas personas puedan “descubrir lo que hacemos”.

Explicó que lleva tocando con su hermano Rafael desde que ambos eran estudiantes, y que el grupo Alfa Aurigae nació en los años 70 del pasado siglo, aunque se disolvió y volvieron a juntarse en el año 95. Ahora vuelve a los escenarios con un nuevo miembro, Roberto Agudo, quien es también un veterano músico sanroqueño. Indicó Gallego que si han decidido actuar ha sido para colaborar con el programa destinado a los niños saharauis, aunque sobre todo pretenden “divertirnos nosotros y que la gente se divierta”.

Roberto Agudo explicó que “estamos encantados de colaborar con esta asociación” y recordó que Alfa Aurigae “llenó el teatro tocando clásicos de otros artistas”. Tras recibir la petición de los hermanos Gallego para formar parte del grupo “me animé. Esperamos que venga mucha gente y que pasemos una buena velada”.

Agudo considera que Esteban y Rafa Gallego “son referentes de la música en San Roque. Cuando empezaron se hacían ellos mismos las guitarras. Además, me siento muy identificado con la música que tocan”, principalmente versiones de grupos míticos como los Beatles.

El programa “Vacaciones en Paz” ofrece vacaciones a los niños refugiados en los campamentos de Tinduf (Argelia), donde llevan asentados desde hace cincuenta años, por lo que algunos son nietos de los primeros refugiados y no han conocido otra vida que la del desierto. Durante los dos meses en España escapan de las altísimas temperaturas del verano en el desierto, disfrutan de una alimentación variada y de actividades en el mar, y pasan revisiones médicas. De hecho, muchos de ellos reciben tratamiento sanitario y son intervenidos quirúrgicamente.

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