Diego Piñel: “En San Roque se nace costalero”

Fotografía: Nacho Márquez.

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De camionero a Director General de la empresa número uno en transporte de mercancías de toda Andalucía; de nazareno a cargador; de cofrade a Hermano Mayor Honorífico del Cristo de la Buena Muerte y María Santísima de la Amargura; Diego Piñel es trabajador incansable, capillita de los de a pié y orgulloso sanroqueño por los cuatro ‘costaos’. Un peón de la vida de los que se enfangan, de los que se comprometen y entregan su cuerpo y alma a una causa. Piñel es experiencia y Semana Santa de San Roque.

Diego Piñel López es un sanroqueño que, tras toda una vida a los lomos de un camión, hace seis años tomó las riendas de Altransa, compañía número uno de Andalucía en trasporte de mercancías por carretera, con una flota de 130 camiones y 160 empleados a su cargo. Sin embargo, a pesar de todas las responsabilidades, Piñel es sobre todo un hombre llano, humilde y cercano; un sanroqueño orgulloso de sus orígenes, de su tierra y de su fe. Diego Piñel, cofrade en mayúsculas, de todo corazón, de alma y sentimiento, recibe a Sanrópolis para compartir recuerdos y experiencias de toda una vida de entrega y devoción.

¿Cómo recuerda su infancia?

Mi infancia la recuerdo muy peculiar. Yo nací en el año 1957 y me crié en esa gran ciudad de San Roque, donde reside la de Gibraltar, en lo alto del cerro con toda mi gente, con mi familia y mis amigos. La infancia en aquella época era dura; a la hora de comer había un solo plato; el rato de jugar lo pasábamos en la calle con un aro, con el trompo, con el tirachinas y como hemos jugado todos los de mi época. Una vida más sencilla pero muy feliz. También entonces se cobraba al ‘contao’ y cuando te pegaba el profesor, tu padre te volvía a pegar y encima iba a ver al maestro para que te endiñara más. Y si no cobrabas por tu padre, cobrabas por tu madre que te daba con la chancla de plástico.

Desde muy joven se subió a un camión para convertirlo en su profesión

Me subí a un camión con veintiún años y empecé a recorrerme España. Con veintitrés pisé Europa y hasta el día de hoy he estado siempre en lo alto de un camión. Mientras la gente dormía, uno estaba trabajando. Me acuerdo de anécdotas con mi compadre Miguel y Miguel Ángel Morilla de San Roque, gran amigo mío de la infancia, que se venían en el camión y me decían: ‘yo no me voy más contigo. Esto no es trabajar, esto es una locura’. Conduciendo de madrugada, diluviando, cargando y descargando el camión. Un trabajo muy duro, no había autovías ni autopistas en condiciones, así que de aquí a Barcelona echabas dos días y medio cuando ahora se echa unas catorce horas.

Si volviera a nacer volvería a ser camionero

A pesar de estas duras condiciones, ¿cuál era la parte más positiva de este trabajo?

Sentir esa libertad cuando estás en tu cabina, conocer tanta gente y relacionarte con el mundo. El camión es un mundo muy bonito, yo si volviera a nacer volvería a ser camionero. Lo único es que en el transporte quema mucho el entorno: la fábrica donde vas a cargar, los tiempos de espera, la poca educación que hay hoy en día con el transportista. En las áreas de servicio y polígonos no tenemos seguridad ninguna, estamos totalmente marginados.

Después de toda una vida en la carretera se convierte en el Director General de Altransa, la compañía de transporte de contenedores número uno en Andalucía y la quinta de las mil primeras en España.

Esto ha sido gracias a un equipo de compañeros autónomos que confiaron en mí para tomar las riendas de esta gran empresa, con la filosofía de que somos autónomos pero la dirección se lleva como una empresa. En esto llevo ya seis años, desde que dejé el mundo cofrade. Mi padre siempre me decía: ‘para triunfar en un cosa te tienes que dedicar al cien por cien, en cuerpo y alma, a esa sola cosa’. Cuando cogí la Hermandad del Cristo de la Buena Muerte era la peor época, era el tiempo de la droga que mató a tanta gente y me encargué de estar ahí en ese momento, de sacar a la Hermandad para adelante cuando la calificaban mal. Hoy en día la llevamos muy bien pero también hay que reconocer el mérito de cuando empezamos, porque se luchó mucho por esa Hermandad y fuimos subiendo paso a paso hasta el día de hoy. Así que como me decía mi padre: ‘dedícate a una sola cosa’, cuando yo me dediqué a la Semana Santa de San Roque me dediqué en cuerpo y alma para triunfar con la Hermandad el Cristo de la Buena Muerte con mi gente, con el Consejo Local de Hermandades y con todas las Hermandades que componen este pueblo maravilloso de San Roque, y llevamos al Cristo arriba, donde está hoy en día, donde se lo merece la Hermandad del Cristo de la Buena Muerte y María Santísimo de la Amargura.

Cuando dejé la Hermandad hace seis años, me dediqué en cuerpo y alma a presentar un proyecto empresarial para nuestra empresa, que estaba bastante mal, y los compañeros me votaron por mayoría absoluta. Confiaron en mí y durante estos años me he dedicado por completo a la empresa, y ahí se ven los resultados. Cuando una persona se dedica a una cosa siempre tiene que tener ilusión y ser positiva, porque si te pegas a la gente negativa no te dejan avanzar. Tenemos que buscar el apoyo de la gente positiva para triunfar siempre en una cosa.

¿Cómo ha soportado Altransa esta última crisis económica y más recientemente el conflicto de la estiba?

Ha sido un año muy malo. Con el conflicto de la estiba hemos pasado tres meses muy malos. Yo he estado comprometido totalmente con la estiba intentado negociar con las empresas y los portuarios con mediación de Fenatport (Federación Nacional de Transportistas Portuarios), como representante aquí en Andalucía que soy. Hemos estado en medio para que haya una negociación lo antes posible y que el sector del transporte no sufra más daño. El transporte estaba sufriendo un daño irreparable ¿Cómo hemos aguantado? Simplemente llevando una buena dirección de la empresa, teniendo un buen fondo de maniobra que es importante. Cuando la cosa va bien guardamos para cuando vienen tiempos peores.

Cuando una persona se dedica a una cosa siempre tiene que tener ilusión y ser positiva

En cuanto a las mejoras del tren en la comarca, no se ha mostrado muy partidario del Corredor del Mediterráneo.

Soy totalmente áspero con el tema del tren. Aquí se vende el bombo y platillo del tren y el Corredor del Mediterráneo, pero me gustaría sentarme con todos los políticos y preguntarles: cuando venga el tren al Puerto de Algeciras y se lleve cien contenedores de carga, ¿qué nos ha dejado el tren al Campo de Gibraltar? ¿El maquinista que se ha parado en la Estación de San Roque a tomarse un café? ¿No es mejor esos cien contenedores que se lo han llevado cien transportistas que han estado aquí comiendo, han estado poniendo ruedas, contamos con compañías de seguro, surtidores que nos sirven de combustible? ¿Qué es lo que deja más dinero? A mí me parece que sin duda el transporte. Yo tengo otra forma de pensar. Por ejemplo, a mi me gustaría que en lugar de un tren de mercancía en el Corredor del Mediterráneo para beneficiar a Europa y otras empresas, pues que se pusiera un tranvía que conectara el Campo de Gibraltar, que saliera de Algeciras pasara por Los Barrios, San Roque, La Línea y llegara hasta la aduana con Gibraltar, y que le diera vida a la comarca. Y ¿por qué no ponemos el ave de Sevilla hasta Algeciras? Eso sí nos daría de comer. El Corredor del Mediterráneo es que viene el barco, suelta los contenedores y se lo llevan. Y ¿qué vamos a hacer con los transportistas que estamos aquí en el Campo de Gibraltar? Porque aquí hay más de dos mil camiones cargando en la comarca.

¿De dónde le viene la pasión por la Semana Santa?

Por mi padre. A mi padre le encantaba, salía mucho en el Santo Entierro, él era un hombre muy religioso y me llevaba desde chiquitito a todos los sitios. Recuerdo que me quedaba dormido en los bancos de madera de la Iglesia, me llevaba a las reuniones del Consejo. Y vas escuchando, viendo aquello y lo vas cogiendo sin querer. Te vas acoplando y acoplando hasta que con catorce años me vi vestido con la túnica del Cristo y me vi debajo del paso.

¿Qué significa para usted la Semana Santa?

Yo soy de muy de la Semana Santa pero de los de abajo. Ser capillita es un orgullo muy grande, pero capillita de los que hemos salido del suelo, no de la gomina ‘pa’ atrás, el trajecito de chaqueta y sabiendo más que nadie. Yo vengo del suelo, yo me he arrastrado en el suelo para saber de Semana Santa. Yo me he pegado dieciséis años de cargador, porque aquí somos cargadores, almohadilleros, hombres de trono, no costaleros, costaleros son los que se van a acostar. Además, ¡seremos brutos aquí en mi pueblo, tendremos cojones para coger un paso cuarenta tíos bajando y subiendo las cuestas! Para eso hay que tener sangre, y sangre la tiene la gente de San Roque, porque en San Roque se nace costalero, se nace cargador porque venimos de una procesión, venimos del éxodo de Gibraltar, cuando sacamos las imágenes y en Campamento le dijimos al inglés: “por aquí te quedas que las imágenes van para la ermita, para el pueblo de San Roque”. San Roque nació en procesión. Nosotros aquí hacemos barbaridades. Somos unos burros. Ahora vas tú a Málaga y llevan el mismo peso con 250 personas y sin cuestas. Estoy muy orgulloso de ser sanroqueño y de tener nuestra Semana Santa, porque el sanroqueño nació debajo de los palos de una Cofradía o Hermandad.

Ser capillita no es sólo el que lleva la gomina. Yo me moriré siendo capillita, pero de los de a pié, de los que hemos venido del suelo. Nosotros participamos en el tanto por ciento al diezmo de la Iglesia para ayuda al Tercer Mundo, colaboramos con la Iglesia, con Cáritas, con las personas necesitas. El que está en la Hermandad termina el Viernes Santo y ya estamos pesando en recoger dinero, en hacer convivencias, en aportar a la Iglesia. Esto es el mundo cofrade de San Roque.

Ser capillita es un orgullo muy grande, pero capillita de los que hemos salido del suelo

¿Cómo ha visto que ha cambiado la Semana Santa sanroqueña?

Muchísimo. Hoy en día la Semana Santa ha evolucionado mucho, porque los más viejos han dado paso a los jóvenes y se han pasado el testigo de padres a hijos. Ahora el Consejo Local de Hermandades y Cofradías lo compone gente nueva y muy joven con proyección. La verdad es que lo están haciendo muy bien porque quieren la Semana Santa, porque han sido nazarenos ya desde chiquititos, han ido creciendo poco a poco y han pasado por los varales, por cargos y hoy día están sentado en un Consejo Local de Hermandades y Cofradías. Todo el mundo se implica en la Semana Santa sanroqueña, aquí no hay color político.

Hoy en día tenemos el pregón del costalero, el pregón joven y los cursos cofrades por ejemplo. Todo esto lo ha sacado esta nueva juventud, están haciendo escuela y eso no se nos puede olvidar nunca porque ellos son los pilares que van a fomentar una Semana Santa cada vez mejor.

San Roque nació en procesión

¿Cuáles son los fuertes y mayores atractivos de la Semana Santa sanroqueña?

Somos los primeros en la Semana Santa de Andalucía, y estamos muy orgullosos de ello. Las imágenes que tenemos en nuestra Semana Santa son reliquias, son antiquísimas; unas son del éxodo de Gibraltar y otras tienen el nombre de Luis Ortega Brú, como es el Santísimo Cristo de la Buena Muerte. Ese policromado que tiene ese Cristo que nada más que le hace falta bajar de la cruz un Viernes Santo y hablarte.

¿Qué amigos se lleva del mundo cofrade?

Todos, muchísimos. Son toda mi vida. Sería imposible nombrar sólo algunos. Me acuerdo de nuestro Hermano Mayor Bernando Andrades, que fue una persona luchadora y que me llevaba con él como si fuera mi padre. Antonio Morilla y Manolo Morata, dos grandes pilares de la Semana Santa sanroqueña.

Cuando me pongo delante del Cristo de la Buena Muerte pienso que no es una obra sino que es el mismo Dios

En 2014 fue Pregonero de la Semana Santa de San Roque en 2014. ¿Cómo recuerda aquella experiencia?

Fue muy emotivo y un gran orgullo. Cuando fui pregonero conté la Semana Santa como creo que es, ni más ni menos. Quise trasladar a la gente que tenía en frente a una auténtica procesión en la calle. Puse una campana y como capataz fui dedicando cada levantá a las personas que ya no están con nosotros y que murieron por la Semana Santa de San Roque. El pregón mío fue poner la procesión Magna en la calle. Me acuerdo que hice el pregón en cuestión de horas, me puse a escribir cuando me lo ofrecieron y lo terminé esa misma noche. La pluma corría por el papel con la experiencia de tantos años.

Si San Roque fuese una procesión de Semana Santa, ¿cuál sería?

Siendo egoísta te diría que el Cristo de la Buena Muerte porque es obra de Luis Ortega Bru, el mejor imaginero del siglo XX. Es autor de imágenes de Sevilla, de Málaga, de Ciudad Real, y qué mayor orgullo que tengamos a Ortega Bru en San Roque. Todas las imágenes son muy respetables y las venero a todas, pero cuando me pongo delante del Cristo de la Buena Muerte pienso que no es una obra sino que es el mismo Dios. Si Dios tuviese que ser de alguna manera sería como el de la Buena Muerte.

 


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